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La ciudad que los niños leyeron

Si la ciudad fuera de libros, la Alcaldía de Panamá sería una de las principales gestoras de la lectura, tradición oral y creación literaria. Y así lo fue durante la XIII Feria Internacional del Libro de Panamá, del 15 al 20 de agosto, donde el concurrido Pabellón Infantil se diseñó como una metrópoli en la que la literatura, en todas sus formas, reinaba, y en la que el espacio del municipio capitalino resaltaba como uno de los ejes centrales de la urbe literaria.

El stand de la Alcaldía llamó la atención por representar un “Punto de Cultura”, uno de los proyectos insignia de la Dirección de Cultura y Educación Ciudadana, que busca tomarse centros educativos oficiales —en distintos corregimientos del distrito— para transformarlos en espacios culturales públicos cada sábado.

Así, el amplio sitio, ubicado frente al “parque de la ciudad” y la tarima de actividades infantiles, funcionó como metáfora del programa de la Alcaldía que aspira a convertirse en incubadora de procesos culturales, artísticos y sociales en las comunidades de la ciudad.

A lo largo de la feria, no faltaron las actividades para todos los gustos en el “Punto de Cultura”, tanto a manera de talleres como de entretenimiento y aprendizaje.

Rodeados de paredes tapizadas con los rostros y pensamientos de grandes referentes de las ciencias y las artes, como Marie Curie, Valentina Tereshkova, Salvador Dalí o Frida Kahlo, e incluso una científica panameña: Erika Podest, de la NASA, allí se reunieron grandes y pequeños. Algunos se sentaron en las mesas a jugar partidas de ajedrez o a participar en talleres, otros se acomodaron en los almohadones del fondo a observar las funciones y los más entusiastas se agruparon al pie de la pequeña tarima para interactuar con quienes ofrecían los distintos show.

Los visitantes al stand de la Alcaldía se divirtieron a lo largo de seis días con cuenta cuentos interactivos, funciones de títeres, magos y malabares; y se nutrieron con una variedad de talleres, como teatro, escritura, pintura, origami, masilla, reciclaje, fanzines (collage, e scritura, pintura y dibujo) y música.

Los niños, además, tuvieron la oportunidad de visitar la biblioteca municipal adyacente, una versión resumida de las 24 bibliotecas municipales esparcidas a lo largo y ancho del distrito: desde Pacora hasta El Chorrillo. En aquel espacio íntimo, ubicado a espaldas del área principal, se reunían pequeños grupos a leer o a interactuar con los talleristas municipales, quienes con sus dinámicas hacían las lecturas más entretenidas. 

Como complemento al esfuerzo del Municipio en el Pabellón Infantil, estuvo la Radio 500, una nueva instalación de la Comisión Panamá 500 —específicamente, del Museo de la Ciudad—, presidida por el PNUD y la Alcaldía de Panamá. La cabina radial, que evocaba los años cuarenta, representó un espacio para rescatar la oralidad.

Desde el primer día, fue uno de los sitios más concurridos. Allí, llegaban las personas a contar anécdotas de sus vivencias en la ciudad de Panamá, historias que formarán parte de la biblioteca de archivos de la Comisión, y que eventualmente se convertirán en material ciudadano para el museo.

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