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Dictan conferencia de la cultura como herramienta de inclusión social

En 1991, Medellín cerró el año con 381 homicidios por cada 100 mil habitantes. —Esto representó más de 6 mil casos—, indicó Luis Miguel Úsuga, ex secretario de Cultura Ciudadana de Medellín, durante la conferencia “La cultura como herramienta de inclusión social” que dictó este martes por la noche en la Alianza Francesa de Panamá por iniciativa de la Alcaldía de Panamá.

En esos años, las tasas de muerte por violencia en la ciudad colombiana eran comparables con las de Bosnia y Herzegovina, que se encontraba en plena guerra.

Fue en medio de esa crisis provocada por el narcotraficante Pablo Escobar, que le tocó a Úsuga trabajar en el sector cultural de la ciudad.

Con esta cifra, preparó la escena para ofrecer ejemplos a los presentes de cómo, a través de intervenciones artísticas, Medellín se enfrentó a la violencia generalizada que estrangulaba a la sociedad.

Entre las acciones culturales que tuvieron impacto en la ciudadanía en esa época, resaltó las del grupo de hip hop Laberinto, cuyo líder era hermano de un criminal poderoso. A pesar de ello, las letras de sus canciones planteaban opciones positivas de vida para sus principales seguidores, los jóvenes de Medellín.

También mencionó otros proyectos que surgieron con el propósito de recuperar los espacios públicos que habían sido arrebatados por Pablo Escobar.

Uno de ellos fue Barrio Comparsa, un colectivo que a través de la comparsa, la música y el teatro callejero atravesó fronteras invisibles prohibidas para el ciudadano común.

También se montaron obras de teatro a medianoche y se organizó la primera versión del Festival Internacional de Poesía de Medellín, también de noche, para desafiar el toque de queda. Asistieron cerca de 20 mil personas. Se fue logrando una tregua en ciertos territorios.

Se crearon programas de radio y televisión en los que se veía reflejada la gente del barrio o en los que se generaba un diálogo entre grupos dispares, logrando un proceso de convivencia e inclusión. 

Surgió en esos años también la red de escuelas de música para jóvenes colegiales. El programa involucraba presentarlos en televisión, logrando que fueran reconocidos y respetados por la comunidad. Esto además inculcó en las nuevas generaciones el valor de la disciplina y del trabajo colaborativo.

“La cultura no lo soluciona todo, pero ofrece algunos resultados”, detalló Úsuga, quien destacó que al trabajar en la política pública de cultura, se involucraron representantes de todos los sectores de la sociedad en una labor que tardó cinco años.

Hoy en día, Medellín invierte más dinero en cultura que México, D.F. y su sector cultural genera más ingresos a la economía que el café. A su vez, es considerada una de las ciudades más innovadoras de la región.

Un mensaje final que resonó entre todos los presentes originó por parte del ex secretario de Desarrollo Social de Medellín, Carlos Andrés Perez Múnera, quien se encontraba en el público: “Entre menos corrupción hay mayor posibilidad de invertir en la comunidad”, concluyó.

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